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Reseña: Rainbow Nisha
De : Unknown
Introducción
En mi corta vida viendo anime aprendí que si bien los elementos son importantes, es mucho más importante la forma en a cuál esos elementos están conectados y relacionados entre sí, y la forma en que se ejecute la interacción entre todos ellos va a determinar que tan buena sea la pieza en cuestión. Así una buena presentación audiovisual, junto con una premisa, setting y temas interesantes pueden resultar en una serie genuinamente buena, o en Rainbow Nisha Rokubou no Shichinin. Personalmente, estoy convencido que el público japonés tiene un gusto espantoso, pero realmente no puedo culparlos por el fracaso rotundo que fue esta serie. Hacía mucho que no me aburría tanto viendo anime, entre protagonistas sosos, ritmo patético, villanos blandos, y una historia que está desparramada por todos lados.
Rainbow toma lugar en el Japón de la segunda posguerra y gira en torno a un grupo de delincuentes juveniles mientras tratan de sobrevivir en una penitenciaría. Fue producida por MadHouse allá por el 2010, cuando Maruyama todavía estaba dando vueltas con la batuta de productor y manteniendo la reputación del estudio. Y honestamente el trabajo que hicieron el staff y la producción no es malo, por lo que sospecho que el material original debía ser un montón de basura y se lo trató de embellecer lo más posible.
Animación y Música
Visualmente Rainbow me gusta mucho. Por un lado los diseños de personaje tienen mucha personalidad. Hay una enorme variedad de cuerpos, caras, ojos, cabellos, expresiones faciales, y cada uno se siente único dentro de la historia simplemente por su aspecto, escapando así a los mismos diseños genéricos y repetitivos que solemos ver con tanta frecuencia.
Los escenarios no son particularmente espectaculares pero aún así tienen suficiente detalle como para aportar a la atmósfera. Por otro lado, me gusta la forma en que se usa el color. Dadas la naturaleza y el tono general que tiene la serie, es obvio que prevalecen los colores opacos y apagados, pero cuando hay sangre u otro elemento que merezca colores más brillantes y vívidos, el contraste que se genera es muy bueno. La iluminación se usa de forma similar, casi toda la serie está hecha como en penumbra, pero los momentos más emocionales, tanto positivos como negativos, la escena se vuelve más brillante para generar de nuevo un contraste que funciona muy bien.
El punto más flojo del apartado visual es el movimiento en sí mismo, no porque sea malo, simplemente no es nada grandioso. El dibujo y el diseño son lo que verdaderamente venden la parte visual del anime. No es una serie que requiera mucho movimiento pero es lo que faltó pulir para hacer a este apartado verdaderamente increíble.
La dirección y composición visual me gustan mucho. Esto es algo que Hiroshi Koujima ya demostró que sabe hacer. El anime fluye visualmente de forma orgánica, con cuadros que se suceden de forma natural, y un buen uso de cámara. No es el mejor director del mundo, pero en lo que se refiere a estructurar visualmente sus series, este hombre hace un buen trabajo.
La música es excelente. Tiene una enorme variedad y todas las piezas de la banda sonora son muy buenas. Los diferentes estilos se mezclan muy bien y honestamente me pregunto porque Takami Yu no hizo más cosas, dado que la música es por mucho lo mejor que tiene para ofrecer Rainbow. Pero si la composición visual es el punto fuerte de Koujima, entonces debe seguir trabajando en la yuxtaposición audiovisual. No es lo peor que he visto en este aspecto, pero siento que la música no fue aprovechada a su máximo potencial.
Historia y Personajes
A grandes rasgos realmente Rainbow no pareciese una historia tan ofensiva y estúpida, y probablemente esa sea la razón de por qué se ganó un público tan fiel a pesar de ser tan mala. La idea de una trágica historia de maduración en un contexto tan duro como lo es una prisión del Japón de la segunda posguerra es algo fascinante. La combinación de calidad visual, dirección y música, generan una atmósfera magnífica, realmente muy bien construida que sumerge profundamente al espectador. Sumado al hecho de que la serie no tiene ni escuelas secundarias, ni fetiches, ni fanservice, ni comedia estúpida, se logra explicar cómo adquirió su fama. Desgraciadamente todo esto existe únicamente para camuflar una inconsecuente, aburrida, lenta, y poco creíble historia.
El mayor problema es que se trata de una serie insultantemente aburrida. El ritmo es lento. Sí, estamos todos de acuerdo. Y nadie puede culparme de que no se apreciar una pieza sólo porque tiene un ritmo lento. Pero en este anime eso se ve potenciado por el hecho de que no ocurre nada de interés para la audiencia. No son historias auto conclusivas episodio por episodio, ni hay un enorme mundo por explorar, ni se trata de una épica de misterio. Rainbow apunta a ser del tipo de serie que pone el foco en el drama, los temas y maduración de sus personajes, pero falla miserablemente porque ninguno de estos tres conceptos está manejado de forma competente. El drama consistente en puro factor de shock. Constantemente la serie pone a los personajes en situaciones increíblemente oscuras, trágicas y violentas para forzar la simpatía y la pena de parte del espectador, pero resulta sumamente pedorro porque está horriblemente sacado de proporción, el drama viene todo de afuera generado por villanos ridículamente malvados y unidimensionales, y el contraste es paupérrimo convirtiendo todas las cosas malas que ocurren a los personajes en ruido blanco de fondo. Estas formas tan infantiles y poco serias de crear drama, dan como resultado una montaña de melosa sin otro punto que el de hacerte llorar, y sin aportar nada salvo más sustancia al aburrimiento. Siguiendo, maneja sus temas de forma inmadura e increíblemente básica. No hay un comentario inteligente o novedoso respecto a la pobreza, la vida en la cárcel, la marginación social, la violencia institucional, etcétera. Todo lo que tiene el anime para decir es que esas son cosas malas (como si no lo supiera toda la población del planeta), causadas por personas crueles, estúpidamente malvadas que se levantan sólo para hacerle la vida difícil a los buenos amigos. La otra cara de la moneda temática son los insoportables discursos sobre amor y amistad que los personajes escupen sin sutileza episodio tras episodio, y que parecen más bien sacados de Fairy Tail que de la profunda y desgarradora historia de vidas humanas en un contexto históricamente certero que este anime pretende ser. Lamento desilusionarlos pero las historias que presentan el mundo en blanco y negro no lo hacen en un escenario supuestamente realista, y tienen algo más para decir que boberías obvias a través de diálogo mediocre. Gran parte de los problemas en el drama y los temas tienen que ver con el último punto, que los personajes son planos y sosos. Mario es violento e impulsivo con pasado trágico pero de corazón de oro, o sea protagonista shonen categoría dos sub grupo cuatro. Joe es el pacífico y reservado, pero inteligente y que puede defender a sus amigos con valor. Sakuragi es el súper copado y genial hermano mayor fuerte, sacrificado, sabio, valiente, y misterioso. Noboru es el astuto que quiere dar la impresión que todo le chupa un huevo, pero en realidad tiene también un corazón de oro. Setsuko es gentil y amable y…gentil. Ishihara y Sasaki son unos completos hijos de puta, crueles, violentos y malvados porque es la forma más fácil de hacer que la audiencia simpatice con los personajes, simplemente poniendo villanos imposibles y genéricos, para así victimizarlos en cada episodio. Y Matsuura y Tooyama están ahí porque simplemente coincidieron. El único personaje que tiene un poco más de profundidad y personalidad es Ryuuji, dado su conflicto moral en ambas partes de la historia y la forma en que se desarrolla.
Por otro lado, la trama está llena de contradicciones lógicas, agujeros narrativos y conveniencias argumentales. El trasfondo de los personajes pasa de ser tonto a no tener ningún sentido; la forma en que se manejan el sistema penitenciario y la policía es llanamente idiota; las decisiones que toman los personajes son estúpidas incluso en contexto. El objetivo de esta reseña no es dedicarme a todos estos tumores narrativos, pero son demasiados y se vuelven demasiado invasivos en la experiencia. Y soy consciente de que algunas de mis piezas favoritas sufren de este problema, pero cuando se vuelve tan obvio porque no podés prestar atención a otra cosa de lo aburrido que es el conjunto, ahí es cuando estamos metidos en un lío.
Si tuviera que decir algo bueno sobre Rainbow es que por lo menos los personajes tienen motivaciones claras. Convertirse en un gran boxeador, reencontrarse con su hermana y ser una estrella…bueno creo que son todos. De hecho esa debe ser la razón por la cual el anime se enfoca casi exclusivamente en el desarrollo de Mario y Joe, porque son los únicos que tienen motivaciones claras, coherentes y que pueden llevar a arcos de desarrollo interesantes. Pero de nuevo, dado que los personajes no son carismáticos, y la serie pasa más tiempo victimizándolos que dedicándose a su crecimiento como personas, el poco potencial que había termina cayéndose sobre su cara.
Como comentario al margen, espero no ser el único que ve todo lo que Rainbow tomó de Ashita no Joe. El arco de la cárcel, el protagonista impulsivo que resulta tener un corazón de oro, la vida en la pobreza, el querer convertirse en un gran boxeador, el boxeador que el protagonista conoce en la cárcel y lo deja fascinado (y termina en la misma situación), la chica que está dividida entre ambos personajes. Pero las semejanzas son sólo superficiales ya que AnJ lograba crear una épica historia de maduración mientras tenía algo que decir respecto a sus temas de pobreza, violencia, deporte, etcétera, y Rainbow simplemente lo hace porque ser dramático y oscuro es cool, no importa cuál sea la calidad de tu trama, temas o personajes.
Y no va a faltar el que me diga que vaya a leer el manga. Se trata de una pieza animada que debe ser capaz de sostenerse por sí sola, eso por un lado. Por el otro, y conociendo como transcribe MadHouse los mangas a animes, dudo mucho que el material original, por más que tenga más contenido, sea mucho mejor en materia de escritura.
Conclusión
Rainbow no es un fracaso completo y rotundo. Desde un punto de vista audiovisual me gusta mucho, incluso si no aprovecha al máximo la animación como forma de arte. Pero sus personajes, la forma en que trata sus temas, es todo muy inmaduro. Me encantan las historias dramáticas y oscuras, pero este anime se la pasa victimizando a los protagonistas con villanos unidimensionales increíblemente estúpidos e imposiblemente malvados, al punto que están completamente desconectados de la realidad. No sólo eso, pero la idea constante de “todos son una mierda menos yo, un santo incomprendido” realmente me molesta mucho y me saca de lugar. Los personajes en un momento casi cometen un homicidio y la serie los presenta como si hubiesen hecho las cosas bien y fuesen héroes. A eso sumemoslé los forzados escenarios y convenientes situaciones para crear el contexto perfecto para que simpaticemos con los personajes. Un drama sacado a las trompadas a partir de un montón de eventos tristes, cierto, pero muy estúpidos. Y por último no sólo no hay nada que nos motive a verla en términos de trama, temas o personajes, ni siquiera hay comedia divertida, acción adrenalínica, misterio intrigante o un ritmo que la haga por lo menos pasable.
Rainbow es mala. No es horrible, ni lo peor que vi en mi vida, y no es que no haya nada rescatable, pero comete demasiados errores y se enfrasca por mucho tiempo en su propia idiotez y aburrimiento como para que pueda recomendarla.
Reseña: Mob Psycho 100
De : Unknown
Introducción
¿Recuerdan la temporada de verano del 2016? Por supuesto que sí. Quien podría olvidarse de títulos como RLaif, 91D y Naranja... De acuerdo, casi todos los animes de ese momento fueron cruelmente masacrados y devorados por el monstruo llamado LL Sunshine, el cual actuó como una especie de aplanadora comercial dejando fuera de competencia a todo lo demás. Pero hubo algunas piezas que lograron salvarse de tan fatal destino y consiguieron éxito en ventas y cierta aclamación crítica. Una de ellas fue Mob Psycho 100, la segunda adaptación de un manga de ONE después de OPM, esta vez producida por Bones en lugar de MadHouse, cosa que originalmente me desconcertó pero que tiene mucho sentido cuando te ponés a analizar el historial del estudio porque verán, la gente de MadHouse sabe hacer anime pero son horribles al momento de tomar decisiones.
Nuestro protagonista es Mob, un adolescente fracasado. Horrible en lo académico, perdedor en el amor, para nada atlético, y sin habilidades sociales, pero que posee poderes psíquicos increíbles, los cuales se limita a usar debido a su naturaleza peligrosa. Sólo los revela para pelear contra espíritus malvados o contra psíquicos desquiciados, ya saben cosas típicas del día a día.
Como sabrán (o no) no soy fanático del trabajo de ONE, esto solamente habiendo visto OPM, ya que los personajes y la comedia serán simpáticos pero sin trama real ni personajes fuertemente motivados mi interés tiende a durar poco, y OPM corría con la ventaja de estar producido por mi estudio favorito y dirigido por Natsume Shingo, un hombre que está escalando posiciones entre los mejores directores de años recientes. Y no es que Bones sea un mal estudio o que Yuzuru Tachikawa un mal director, a pesar de que no me emociona su trabajo particularmente, pero son un retroceso, si algo, en materia de producción y staff. Solo para desviarme un momento, es interesante ver como Shingo antes trabajaba para Bones y Tachikawa para MadHouse pero ambos estudios decidieron intercambiar directores con la esperanza de que el trato fuese provechoso para todos, y así resultó ya que ambos lograron darle un giro a sus carreras mientras dejaban ganancias para los dos estudios. Pero cuando se trata de adaptaciones de ONE Tachikawa, a pesar de ser menos talentoso, terminó mejor parado dado que, contra todas mis expectativas, Mob Psycho no sólo es mejor que OPM sino que es además una buena serie.
Animación y Música
Para empezar, es una de las series mejor logradas en términos audiovisuales de todo el año. El movimiento tiende a ser fluido a pesar del exceso en líneas de velocidad, y sobre todo en las escenas de acción, más adrenalínicas y que requieren de mayor movimiento, se notan tanto el esfuerzo de los animadores como un genuino interés por parte del director de darle cierta epicidad y emoción. Las coreografías están bien armadas, el movimiento tiene peso y resulta catártico, y el espacio se toma en cuenta como un elemento, cosas que no siempre suceden y que están relacionadas con una dirección competente.
Pero Mob Psycho destaca particularmente por su diseño y estética más que por su movimiento y dirección por más buenos que sean. Una de las razones por las cuales el movimiento es de hecho tan bueno, es porque los diseños de personajes son simples y fáciles de trasladar de escena a escena, cosa rara considerando que es una adaptación de manga. A pesar de su simpleza, los personajes tienen mucha personalidad visual y son fácilmente diferenciables entre sí debido a un uso de color muy inteligente, variedad de detalles y múltiples tipos de cuerpos. Y hablando de colores, por Dios que Mob Psycho hace buen uso del color es como si el staff se percatase de que de hecho están trabajando en animación. La serie tiene una paleta bastante estándar la mayor parte del tiempo, pero a medida que la escena o el episodio se ponen más y más emocionantes o confusos, los colores van apareciendo y mezclándose entre sí, cosa que sirve a un propósito estético pero también narrativo ya que ilustra el caos del universo dentro del anime así como la inestabilidad mental del protagonista. Al color lo acompañan una combinación de efectos y metáforas visuales muy bien usados que hacen de las escenas más memorables, ayudan a darle más fuerza a los momentos de comedia y a las escenas de acción, o a presentar mejor los escenarios.
Esta combinación de movimiento fluido, buenos diseños de personajes, e inteligente uso del color y efectos, dan una variedad visual a la serie sumamente refrescante, pero que solo funciona con una correcta composición, y este es un aspecto del apartado directivo que está muy logrado. La forma en la que está visualmente estructurada la serie es muy coherente, y sirve para organizar lo que se ve en pantalla para que no se sienta excesivamente cargado. Sumado a una puesta en escena en general buena, y a una relativa consistencia en la animación a lo largo de la serie, Yuzuru y su equipo nos dan una de las piezas visualmente más hermosas de todo el año.
La música la compuso Kenji Kawai, y sinceramente la banda sonora no podría ser más Kenji Kawai. Alguien le dijo “Che, necesitamos una banda sonora para un anime de televisión” pero nadie le aclaró que se trataba de una comedia de acción protagonizada por estudiantes de secundaria, así que simplemente repitió la música de GitS pero ligeramente arreglada. No es mala música per se, y sin lugar a dudas me gusta de forma independiente, pero no creo que haya sido la mejor decisión para este tipo de serie. Por suerte, Yuzuru supo manejarla dentro de todo de forma competente y la banda sonora terminó funcionando, a veces mejor a veces peor, pero bueno.
Historia y Personajes
La historia de Mob Psycho es simple, obviamente. Durante los primeros cuatro episodios lo que tenemos es una presentación de la vida diaria de Mob, de su trabajo, su familia, escuela, etcétera. Sinceramente el primer tercio de la serie no está manejado de la mejor forma posible, y las secuencias que conectan las distintas escenas de acción son tolerables en el mejor de los casos y a veces hasta tediosas. El formato episódico tampoco ayuda al ritmo ni el hecho de que en este punto los villanos no sean tan interesantes. Pero el inicio cumple un propósito fundamental a pesar de su ritmo de tortuga, presentarnos a los personajes, el mundo, los temas, y en general armar el marco en el que se van a desarrollar los eventos. No fue hasta el episodio cinco que el anime realmente me atrapó porque es en ese punto donde se empiezan a explorar los temas con mayor profundidad y empezamos a hilar arcos de desarrollo de personajes con una trama. Una trama sumamente sencilla, pero buena a pesar de ello. Además es a partir de ese episodio donde el ritmo encuentra un cauce adecuado y fluye de forma orgánica, sin sentirse ni muy apresurado ni somnoliento. Combinado eso con escenas de acción genuinamente buenas y una comedia graciosa, dentro de lo esperable, lo cierto es que los otros dos tercios del anime son muy disfrutables. De acuerdo, de acuerdo, no es nada más que diversión descerebrada pura y honesta combinada con una impecable presentación, y en vista de eso las conveniencias, agujeros y demás tumores narrativos se multiplican, pero no me molestan tanto dado el carácter de la serie y el hecho de que sirven a un propósito más grande, el que la serie sea divertida.
“Todo lo que acabas de decir se puede aplicar a OPM, o a BnHA, o a Re0, y esos animes no te gustaron.” La diferencia radica en que distinto a OPM, Mob Psycho tiene personajes con motivaciones, objetivos y una trama, por más simples que sean todos, y a diferencia de BnHA y Re0, el anime no se toma excesivamente en serio y logra poner el ojo principalmente en la diversión más que en la angustia. Mob Psycho es de hecho, la serie que BnHA aspiraba a ser: la historia de crecimiento del marginado social, el maestro carismático, el rival que quiere llevarse el mundo por delante, la organización de super villanos. Pero como dije, Mob Psycho es mucho más consciente de lo que es y no pretende tomarse en serio a extremos ridículos o que insultan la inteligencia del espectador.
Sería injusto decir que la serie es sólo diversión en base a acción bombástica y comedia ridícula. El tema principal sobre auto superación y el valor personal, muchas veces antes visto en el anime, está manejado de forma interesante y el foco más que puesto en el protagonista está puesto en quienes lo rodean.
Al igual que la historia, los personajes son simples. Representan unas pocas ideas o sirven a la comedia o trama de la serie. Así y todo la dinámica que tienen está muy lograda y se mimetizan bien tanto con el tema principal de la serie como con la trama en general. Mob es quien representa el tema más importante de la serie. Un chico con poderes psíquicos al que le va mal en casi todos los aspectos de su vida. Es ingenuo, no muy inteligente, malo en los deportes y sin ninguna aptitud social. Pero Mob se rehúsa a usar sus poderes para hacer de su vida más fácil porque está más interesado en mejorar como persona por su propio esfuerzo y dedicación. Es además amable, generoso, valiente y está dispuesto a proteger a quienes ama. La verdad es que Mob no tiene mucho para construir un arco de desarrollo, es más bien el modelo al que aspiran los demás personajes. Teru por ejemplo es lo contrario a Mob, un chico con poderes psíquicos egoísta y engreído que los utiliza para su propio beneficio y hacer más fácil su vida. Si bien el potencial para un arco de desarrollo en este caso está, y los episodios dedicados al crecimiento de Teru son lo mejor que tiene el anime, su crecimiento se sintió apresurado y el cambio radical en su personalidad forzado. Algo similar pasa con Ritsu, el hermano menor de Mob. Es perfecto en casi todos los aspectos de su vida pero envidia los poderes de su hermano y dado lo que podría hacer con ellos, los desea para sí. No quiero spoilear el arco de Ritsu pues empuja casi toda la trama en la segunda mitad, pero sí la resolución de su arco me pareció apresurada como la de Teru. Dicho esto entre Mob, Teru y Ritsu, se logró crear una química muy divertida que establece un trío de personajes ideal para una serie de acción y comedia de esta naturaleza, esto tomando en cuenta que de momento no hay mucho material en términos de crecimiento de personaje para trabajar. Por último tenemos a Reigen, el estafador maestro de Mob que se hace pasar por psíquico para explotar al chico. Si bien Reigen es el más carismático del cast y quien más aporta al apartado cómico, es también quien establece los temas de la serie pues le enseña a Mob valores que luego él pasa a personajes como Teru o Ritsu. La idea de que los poderes no lo hacen superior a los demás, que no debería usarlos contra otras personas, que son una herramienta que sirve para hacer el bien en el mundo. Por supuesto que las intenciones de Reigen están en duda, pero así y todo se convierte en la espina dorsal de la temática y desarrollo de los personajes.
Conclusión
Mob Psycho fue una sorpresa. Esperándome una mediocridad de lindos colores me encontré una muy divertida serie de anime excelentemente presentada, con historia y personajes simples pero que funcionan dada una muy buena ejecución. No es innovadora u original, y tiene sus problemas. Inicio lento, agujeros y conveniencias, arcos de desarrollo apresurados, junto a un bajo índice de complejidad en su trama y temas. Sin embargo cumple excelentemente lo que pretende, ser una muy entretenida pieza llena de pura y sana diversión.
Reseña: Ping Pong the Animation
De : UnknownPing Pong the Animation
Premisa
Ping Pong the Animation está basado en un manga que me contaron que es muy bueno, pero por esas cosas de la vida no leí, y fue producido por Tatsunoko un estudio que, a pesar de ser muy viejo, tiene pocos trabajos importantes. De hecho es un estudio bastante irrelevante. Pero nada de eso importa porque el director es Yuasa Masaaki, uno de los grandes genios de la industria. Ping Pong, es su más reciente obra maestra, que se transmitió entre Abril y Junio del 2014.
La premisa es bastante sencilla. Peco y Smile son dos amigos de infancia, y los mejores jugadores de ping pong de toda su escuela. Todo el mundo tiene grandes expectativas para ambos, pero el mundo del tenis de mesa no es fácil, y ambos chicos tienen todavía mucho que aprender, tanto sobre el deporte como sobre ellos mismos.
Arte y Animación
“Experimental” supongo que sería la palabra apropiada para hablar sobre el arte y diseño de Ping Pong, aunque si conoces a Masaaki ya estarás acostumbrado a ver dibujos raros y un uso de efectos muy particular. A mí me fascina que el director se salga de la norma y en lugar de usar diseños de personajes y escenarios genéricos se arriesgue con algo retro y poco usual. La serie sin lugar a dudas tiene un aspecto muy personal y especial, y verdaderamente me gusta y me parece que queda muy bien tanto con el tono como con la atmósfera del anime.
La dirección es de primer nivel. Es espectacular tanto el cambio de perspectiva de los personajes durante las distintas escenas, los cortes de cámara en pantalla, la intensidad que le agrega a los partidos el movimiento de la cámara, esas escenas alucinógenas que aparecen de tanto en tanto, los cambios de filtro, la exageración de los movimientos y de la anatomía.
Sin embargo, y por más que me encanten el diseño, la dirección y el estilo de la serie, la animación sigue siendo promedio, y en muchos casos roza lo malo directamente. No nos olvidemos dos cuestiones muy importantes. Primero, Tatsunoko, aunque lleva muchos años en la industria, sigue siendo un estudio pequeño, y no tiene la capacidad de producción que tienen las compañías más grandes. Segundo, a pesar de ser extremadamente talentoso, los trabajos de Yuasa han tenido muy mala recepción comercial por lo que nadie está dispuesto a darle el presupuesto que le dan a Tetsuro Araki por ejemplo.
El movimiento es en general tosco y limitado, y tampoco hay mucho detalle ni en la estética ni en los cuadros intermedios, y aunque me fascina la idea detrás del uso de los efectos visuales, estos no son de gran calidad. Los fondos son también muy sencillos, y carecen de detalle o de mucho tratamiento.
Sin embargo, en manos de cualquier otro, esto se hubiese visto horrible, pero el genio detrás de la cámara logró mostrar una expresión particular y artística muy hermosa, que a pesar de sus fallas no expulsa bruscamente al espectador de la inmersión, y sumado a un maravilloso trabajo de dirección y competencia técnica, el anime terminó no sólo destacando entre un montón de arte genérico sino que también terminó viéndose genuinamente bien.
Música y Sonido
Todas las series de Yuasa tienen buena música, y ping pong no es la excepción. En este caso, sin embargo, me parece que juega un papel mucho más importante la dirección y la transición musical de escena a escena que la banda sonora en sí. Lo cierto es que hay muchos temas muy buenos, y hay otros que simplemente no encajan en el conjunto, particularmente esos arreglos de música electrónica.
Los efectos de sonido son excelentes, particularmente durante los encuentros. Cada vez que la raqueta golpea la pelota y la pelota pica en la mesa, la tensión sube más y más. Las actuaciones de voz son buenas, pero no particularmente destacables.
Historia
La verdad que no hay mucho para decir sobre la historia de la serie. Un montón de chicos jugando tenis de mesa y hablando entre sí. Ping Pong carece de la adrenalina explosiva, la comedia idiota, los pseudo-romances y la previsibilidad que hace tan populares a los shonens de deportes. Tampoco posee muchos momentos épicos o escenas particularmente impresionantes, con la notable excepción de la secuencia de Navidad. Como dije los encuentros deportivos de este anime no son en extremo bombásticos y no poseen los movimientos increíbles de otras series de deportes. No hay explosiones repentinas de talento, ni partidos perdidos de repente salvados por el power-up de un personaje. No me malinterpreten, esto no hace que los partidos sean menos tensos o menos emocionantes, de hecho, Ping Pong tiene encuentros deportivos enormemente emocionales y entretenidos pero no por su adrenalina, sino porque uno es consciente de lo que cada personaje se juega en cada partido y porque las motivaciones, relaciones y personalidad de los personajes son lo que realmente da interés a los encuentros.
En Ping Pong, es imposible saber quién va a ganar y quién va a perder. Este es el tema principal que presenta la serie. Muchas veces, a pesar de lo mucho que hayas trabajado, del talento que tengas, o de tus motivaciones, vas a terminar fracasando porque en el deporte hay siempre alguien que gana y alguien que pierde, cosa que se apoya en el hecho de que el ping pong es un deporte individual pero la serie tiene dos protagonistas. A pesar de ello, esta serie no es sobre el deporte en sí mismo, o sobre ganar y perder, sino sobre crecimiento y desarrollo personal. En este anime, el ping pong se usa simplemente como catalizador para explorar y trabajar a los personajes, algo que no había visto en las series de deportes por lo menos desde hace 30 años.
El ritmo de la serie tiene ese ligero problema que presentan, en general, las obras del maestro Yuasa. Toma cierto tiempo acostumbrarse a él, pero una vez que te engancha el ritmo acelera y te lleva a través de un frenesí emocional que incluye tristeza, alegría, adrenalina, y al final del día, un sentido de satisfacción y de placer por habernos quedado durante los 11 episodios. El final de la serie es magnífico, porque cierra de forma hermosa con todos los arcos de desarrollo de los personajes y al mismo tiempo nos deja la sensación de que todos ganaron, ya sea porque cumplieron su meta o porque descubrieron algo muy importante en el camino.
La historia de Ping Pong es buena. Es un acercamiento distinto a unos de los géneros más estancados del medio, usando simbolismo sutil y metáforas hermosas. Tiene un tema central muy interesante y no pierde el tiempo con fanservice o pandering otaku. Sin embargo, lo que realmente hace destacar a este anime por encima de todos los demás son sus personajes.
Personajes
El cast de Ping Pong es absolutamente espectacular. La complejidad, profundidad y caracterización de los personajes es algo que pocas veces vi en un anime, no es común encontrar una serie en la que todos los personajes sean multidimensionales. Como la mayoría de los trabajos de Yuasa, la trama se mueve adelante debido a los personajes. Ping Pong tiene el mejor, más emocionante, profundo y maduro tipo de drama: aquel que surge a partir de los personajes, y no que llega desde afuera condicionado por la historia.
Para una serie de tan sólo 11 episodios, Ping Pong presenta un cast de personajes de un tamaño considerable, y aún así logra desarrollarlos y presentarlos a todos de forma eficiente y sin parecer que esta todo apurado. Me encantaría poder hablar de todos y cada uno de los personajes como el entrenador Koizumi o el tipo que se le pasaba viajando por el mundo, pero por cuestiones del largo del video me voy a concentrar en los cinco personajes más importantes: Dragón, Akuma, China, Smile y Peco. Pero antes de hablar de ellos individualmente, deberían saber que todos comparten ciertos puntos comunes. Primero que nada, son todos chicos jóvenes muy talentosos en el ping pong, y todos tienen en mente el objetivo de ganar, simple y llanamente. Lo que varía esencialmente son sus circunstancias, sus motivaciones, la importancia que le dan al deporte, lo que creen que es más importante y la forma que canalizan la victoria y la derrota. Y por último está el hecho de que todos son bastante malas personas y se sienten incomprendidos, por lo que no sorprende que los demás los vean con ojos raros. Además, todas las catarsis de los personajes son emocionalmente fuertes y están muy bien logradas.
Kazama es considerado el mejor jugador de toda la serie, y su escuela es la más competitiva e históricamente la que siempre saca los campeones. Su apodo es Dragón, por su estilo de juego brutal y violento, y por el hecho de que se come vivo a todos sus contrincantes. De todos los personajes de la serie, ninguno es tan competitivo ni entrena tan duro para ganar como Kazama. Literalmente vive y respira Ping Pong. Desde su punto de vista, el deporte es lo único que tiene en su vida. Las motivaciones de Kazama son profundas y desgarradoras. Es un trasfondo triste, que saca a flote lo peor del personaje pero esto no me provoca rechazo o enojo, sino pena. Dragón no entiende ni le importan los sentimientos de los demás, es frío, duro, inexpresivo, y a la vez intimidante y brutal. Y sólo cuando tiene una raqueta en la mano libera sus emociones, enojo, frustración y tristeza, convirtiéndose en un monstruo destructivo. Su desarrollo y crecimiento toca tres temas fundamentales: no es bueno vivir aferrado al pasado, la gloria de ser el mejor no vale si uno se siente sólo, y obsesionarse con algo o alguien puede herir a quien más queremos.
Sakuma es parte de la misma escuela que Kazama, y lo considera a él como su máximo ídolo. Es además un amigo de la infancia de Smile y Peco. Le dicen Demonio no sólo porque es un juego de palabras con su nombre sino también porque tiene muy poco carácter, se enoja y frustra con facilidad, y constantemente provoca a los otros personajes, solamente por el placer del conflicto. Sakuma tiene quizás la historia más triste de todo el anime (y créanme que es difícil elegir al personaje con el arco más triste). En él se refleja la idea de que más allá de todo lo que se entrene o de lo mucho que se trabaje para ser el mejor, es muy posible que eso no sea suficiente, y que muchas veces el talento es más importante que el esfuerzo (algo muy deprimente si se piensa con cuidado). Esta es la razón por la cual se comporta como lo hace. Su desarrollo gira en torno a superar la frustración y, tal vez, a no rendirse frente a las dificultades.
Kong es fácilmente mi personaje favorito de toda la serie por un buen número de razones. Es uno de los mejores jugadores de toda la serie, pero tras haber fracasado en su país natal (China, de ahí su apodo) decide mudarse a Japón para poder triunfar nuevamente y volver con gloria. Kong es simple y llanamente un hijo de puta. Su talento sólo se compara con su arrogancia, y no está dispuesto a enfrentarse a nadie que no lo iguale en habilidad. Pero todo esto es simplemente una fachada para su frustración. Lo peor de estar en la cima es caer, y Kong cayó con fuerza. No es raro que deje su vida en los entrenamientos, que deje su vida en los partidos, ni que deje su vida por el ping pong. A diferencia de los otros personajes, Kong ya estuvo en lo más alto y ya probó el sabor de la gloria, y es incapaz de aceptar el hecho de que quizás no la vuelva a probar. El arco de su personaje es triste, sí, pero es también el más hermoso y emocionante. Muy parecido a Joe Yabuki, Kong evoluciona de un sorete monumental a una buena persona, precisamente porque cada fracaso le enseñó algo, y al final de la serie se para en lo más alto como el personaje mejor desarrollado.
Tsukimoto es uno de los protagonistas de la serie. Sus amigos le dicen Smile por el hecho de que nunca sonríe, pero otros le dicen Robot porque no muestra emociones y juega al ping pong como una máquina. Así es Smile, frío, solitario, aburrido. No parece tener carácter, no tiene amigos y de hecho dice que no le importa ganar o perder, que él sólo juega para divertirse, más allá de lo muy talentoso que pueda ser. Smile se contiene cuando juega, no le interesa humillar a su oponente y no está dispuesto a trabajar duro para ganar una medalla. O por lo menos eso es lo que aparenta. A medida que la serie avanza, sin embargo, Smile está cada vez más absorbido por el juego, y poco a poco va dejando atrás su blandura, y su desinterés. Lentamente, el deseo de ganar y de ser el mejor entra en él, y encuentra su motivación para perseguir la gloria. Es difícil hablar de su arco de desarrollo sin cometer spoilers así que simplemente lo dejaré para que lo vean ustedes mismos.
Hoshino, conocido como Peco, es el mejor amigo de Smile y es igualmente talentoso. Pero a diferencia de su amigo, Peco va por la vida riendo y cometiendo travesuras, y a diferencia de él, también, ama el ping pong y quiere ser el mejor. Pero es muy inmaduro. Para Peco, los que trabajan duro lo hacen porque no tienen talento, y como él es talentoso, no necesita entrenar o sacrificarse por el deporte. Pero a pesar de lo que habla, Peco se quiebra y frustra ante el más mínimo obstáculo, y aparece como el más infantil de los personajes, con toda su molesta angustia adolescente. Lo admito, al principio Peco es un mocoso arrogante que me provoca desagrado, pero por el final de la serie se presenta como uno de los personajes que más ha crecido.
La relación entre Smile y Peco, es lo que mueve hacia adelante la serie. Aunque al principio parezca algo trivial, sobre los últimos episodios vemos lo fuerte que es su vínculo y lo hermoso que es el contraste entre el robot frío y triste, y el mocoso alegre y apasionado. Pocos animes logran retratar de forma tan exquisita la amistad y éste es uno de ellos.
Conclusión
¿Qué más puedo decir sobre Ping Pong? Es una serie muy creativa con una presentación muy personal y artística, dirigida y escrita de forma espectacular, con una historia muy emocional que realmente me gusta. Es sutil, es madura, es dramática, y presenta uno de los mejores casts de personajes de la historia. Es algo nuevo que revitaliza un género que se durmió sobre clichés y arquetipos pedorros. No es algo que todo el mundo vaya a disfrutar porque no posee los elementos que hacen a una serie popular o fácilmente digerible, pero sí creo que todos deberían verla porque quizás puedan ver todo lo maravilloso que yo, y otras personas, pudimos disfrutar.
La premisa es bastante sencilla. Peco y Smile son dos amigos de infancia, y los mejores jugadores de ping pong de toda su escuela. Todo el mundo tiene grandes expectativas para ambos, pero el mundo del tenis de mesa no es fácil, y ambos chicos tienen todavía mucho que aprender, tanto sobre el deporte como sobre ellos mismos.
Arte y Animación
“Experimental” supongo que sería la palabra apropiada para hablar sobre el arte y diseño de Ping Pong, aunque si conoces a Masaaki ya estarás acostumbrado a ver dibujos raros y un uso de efectos muy particular. A mí me fascina que el director se salga de la norma y en lugar de usar diseños de personajes y escenarios genéricos se arriesgue con algo retro y poco usual. La serie sin lugar a dudas tiene un aspecto muy personal y especial, y verdaderamente me gusta y me parece que queda muy bien tanto con el tono como con la atmósfera del anime.
La dirección es de primer nivel. Es espectacular tanto el cambio de perspectiva de los personajes durante las distintas escenas, los cortes de cámara en pantalla, la intensidad que le agrega a los partidos el movimiento de la cámara, esas escenas alucinógenas que aparecen de tanto en tanto, los cambios de filtro, la exageración de los movimientos y de la anatomía.
Sin embargo, y por más que me encanten el diseño, la dirección y el estilo de la serie, la animación sigue siendo promedio, y en muchos casos roza lo malo directamente. No nos olvidemos dos cuestiones muy importantes. Primero, Tatsunoko, aunque lleva muchos años en la industria, sigue siendo un estudio pequeño, y no tiene la capacidad de producción que tienen las compañías más grandes. Segundo, a pesar de ser extremadamente talentoso, los trabajos de Yuasa han tenido muy mala recepción comercial por lo que nadie está dispuesto a darle el presupuesto que le dan a Tetsuro Araki por ejemplo.
El movimiento es en general tosco y limitado, y tampoco hay mucho detalle ni en la estética ni en los cuadros intermedios, y aunque me fascina la idea detrás del uso de los efectos visuales, estos no son de gran calidad. Los fondos son también muy sencillos, y carecen de detalle o de mucho tratamiento.
Sin embargo, en manos de cualquier otro, esto se hubiese visto horrible, pero el genio detrás de la cámara logró mostrar una expresión particular y artística muy hermosa, que a pesar de sus fallas no expulsa bruscamente al espectador de la inmersión, y sumado a un maravilloso trabajo de dirección y competencia técnica, el anime terminó no sólo destacando entre un montón de arte genérico sino que también terminó viéndose genuinamente bien.
Música y Sonido
Todas las series de Yuasa tienen buena música, y ping pong no es la excepción. En este caso, sin embargo, me parece que juega un papel mucho más importante la dirección y la transición musical de escena a escena que la banda sonora en sí. Lo cierto es que hay muchos temas muy buenos, y hay otros que simplemente no encajan en el conjunto, particularmente esos arreglos de música electrónica.
Los efectos de sonido son excelentes, particularmente durante los encuentros. Cada vez que la raqueta golpea la pelota y la pelota pica en la mesa, la tensión sube más y más. Las actuaciones de voz son buenas, pero no particularmente destacables.
Historia
La verdad que no hay mucho para decir sobre la historia de la serie. Un montón de chicos jugando tenis de mesa y hablando entre sí. Ping Pong carece de la adrenalina explosiva, la comedia idiota, los pseudo-romances y la previsibilidad que hace tan populares a los shonens de deportes. Tampoco posee muchos momentos épicos o escenas particularmente impresionantes, con la notable excepción de la secuencia de Navidad. Como dije los encuentros deportivos de este anime no son en extremo bombásticos y no poseen los movimientos increíbles de otras series de deportes. No hay explosiones repentinas de talento, ni partidos perdidos de repente salvados por el power-up de un personaje. No me malinterpreten, esto no hace que los partidos sean menos tensos o menos emocionantes, de hecho, Ping Pong tiene encuentros deportivos enormemente emocionales y entretenidos pero no por su adrenalina, sino porque uno es consciente de lo que cada personaje se juega en cada partido y porque las motivaciones, relaciones y personalidad de los personajes son lo que realmente da interés a los encuentros.
En Ping Pong, es imposible saber quién va a ganar y quién va a perder. Este es el tema principal que presenta la serie. Muchas veces, a pesar de lo mucho que hayas trabajado, del talento que tengas, o de tus motivaciones, vas a terminar fracasando porque en el deporte hay siempre alguien que gana y alguien que pierde, cosa que se apoya en el hecho de que el ping pong es un deporte individual pero la serie tiene dos protagonistas. A pesar de ello, esta serie no es sobre el deporte en sí mismo, o sobre ganar y perder, sino sobre crecimiento y desarrollo personal. En este anime, el ping pong se usa simplemente como catalizador para explorar y trabajar a los personajes, algo que no había visto en las series de deportes por lo menos desde hace 30 años.
El ritmo de la serie tiene ese ligero problema que presentan, en general, las obras del maestro Yuasa. Toma cierto tiempo acostumbrarse a él, pero una vez que te engancha el ritmo acelera y te lleva a través de un frenesí emocional que incluye tristeza, alegría, adrenalina, y al final del día, un sentido de satisfacción y de placer por habernos quedado durante los 11 episodios. El final de la serie es magnífico, porque cierra de forma hermosa con todos los arcos de desarrollo de los personajes y al mismo tiempo nos deja la sensación de que todos ganaron, ya sea porque cumplieron su meta o porque descubrieron algo muy importante en el camino.
La historia de Ping Pong es buena. Es un acercamiento distinto a unos de los géneros más estancados del medio, usando simbolismo sutil y metáforas hermosas. Tiene un tema central muy interesante y no pierde el tiempo con fanservice o pandering otaku. Sin embargo, lo que realmente hace destacar a este anime por encima de todos los demás son sus personajes.
Personajes
El cast de Ping Pong es absolutamente espectacular. La complejidad, profundidad y caracterización de los personajes es algo que pocas veces vi en un anime, no es común encontrar una serie en la que todos los personajes sean multidimensionales. Como la mayoría de los trabajos de Yuasa, la trama se mueve adelante debido a los personajes. Ping Pong tiene el mejor, más emocionante, profundo y maduro tipo de drama: aquel que surge a partir de los personajes, y no que llega desde afuera condicionado por la historia.
Para una serie de tan sólo 11 episodios, Ping Pong presenta un cast de personajes de un tamaño considerable, y aún así logra desarrollarlos y presentarlos a todos de forma eficiente y sin parecer que esta todo apurado. Me encantaría poder hablar de todos y cada uno de los personajes como el entrenador Koizumi o el tipo que se le pasaba viajando por el mundo, pero por cuestiones del largo del video me voy a concentrar en los cinco personajes más importantes: Dragón, Akuma, China, Smile y Peco. Pero antes de hablar de ellos individualmente, deberían saber que todos comparten ciertos puntos comunes. Primero que nada, son todos chicos jóvenes muy talentosos en el ping pong, y todos tienen en mente el objetivo de ganar, simple y llanamente. Lo que varía esencialmente son sus circunstancias, sus motivaciones, la importancia que le dan al deporte, lo que creen que es más importante y la forma que canalizan la victoria y la derrota. Y por último está el hecho de que todos son bastante malas personas y se sienten incomprendidos, por lo que no sorprende que los demás los vean con ojos raros. Además, todas las catarsis de los personajes son emocionalmente fuertes y están muy bien logradas.
Kazama es considerado el mejor jugador de toda la serie, y su escuela es la más competitiva e históricamente la que siempre saca los campeones. Su apodo es Dragón, por su estilo de juego brutal y violento, y por el hecho de que se come vivo a todos sus contrincantes. De todos los personajes de la serie, ninguno es tan competitivo ni entrena tan duro para ganar como Kazama. Literalmente vive y respira Ping Pong. Desde su punto de vista, el deporte es lo único que tiene en su vida. Las motivaciones de Kazama son profundas y desgarradoras. Es un trasfondo triste, que saca a flote lo peor del personaje pero esto no me provoca rechazo o enojo, sino pena. Dragón no entiende ni le importan los sentimientos de los demás, es frío, duro, inexpresivo, y a la vez intimidante y brutal. Y sólo cuando tiene una raqueta en la mano libera sus emociones, enojo, frustración y tristeza, convirtiéndose en un monstruo destructivo. Su desarrollo y crecimiento toca tres temas fundamentales: no es bueno vivir aferrado al pasado, la gloria de ser el mejor no vale si uno se siente sólo, y obsesionarse con algo o alguien puede herir a quien más queremos.
Sakuma es parte de la misma escuela que Kazama, y lo considera a él como su máximo ídolo. Es además un amigo de la infancia de Smile y Peco. Le dicen Demonio no sólo porque es un juego de palabras con su nombre sino también porque tiene muy poco carácter, se enoja y frustra con facilidad, y constantemente provoca a los otros personajes, solamente por el placer del conflicto. Sakuma tiene quizás la historia más triste de todo el anime (y créanme que es difícil elegir al personaje con el arco más triste). En él se refleja la idea de que más allá de todo lo que se entrene o de lo mucho que se trabaje para ser el mejor, es muy posible que eso no sea suficiente, y que muchas veces el talento es más importante que el esfuerzo (algo muy deprimente si se piensa con cuidado). Esta es la razón por la cual se comporta como lo hace. Su desarrollo gira en torno a superar la frustración y, tal vez, a no rendirse frente a las dificultades.
Kong es fácilmente mi personaje favorito de toda la serie por un buen número de razones. Es uno de los mejores jugadores de toda la serie, pero tras haber fracasado en su país natal (China, de ahí su apodo) decide mudarse a Japón para poder triunfar nuevamente y volver con gloria. Kong es simple y llanamente un hijo de puta. Su talento sólo se compara con su arrogancia, y no está dispuesto a enfrentarse a nadie que no lo iguale en habilidad. Pero todo esto es simplemente una fachada para su frustración. Lo peor de estar en la cima es caer, y Kong cayó con fuerza. No es raro que deje su vida en los entrenamientos, que deje su vida en los partidos, ni que deje su vida por el ping pong. A diferencia de los otros personajes, Kong ya estuvo en lo más alto y ya probó el sabor de la gloria, y es incapaz de aceptar el hecho de que quizás no la vuelva a probar. El arco de su personaje es triste, sí, pero es también el más hermoso y emocionante. Muy parecido a Joe Yabuki, Kong evoluciona de un sorete monumental a una buena persona, precisamente porque cada fracaso le enseñó algo, y al final de la serie se para en lo más alto como el personaje mejor desarrollado.
Tsukimoto es uno de los protagonistas de la serie. Sus amigos le dicen Smile por el hecho de que nunca sonríe, pero otros le dicen Robot porque no muestra emociones y juega al ping pong como una máquina. Así es Smile, frío, solitario, aburrido. No parece tener carácter, no tiene amigos y de hecho dice que no le importa ganar o perder, que él sólo juega para divertirse, más allá de lo muy talentoso que pueda ser. Smile se contiene cuando juega, no le interesa humillar a su oponente y no está dispuesto a trabajar duro para ganar una medalla. O por lo menos eso es lo que aparenta. A medida que la serie avanza, sin embargo, Smile está cada vez más absorbido por el juego, y poco a poco va dejando atrás su blandura, y su desinterés. Lentamente, el deseo de ganar y de ser el mejor entra en él, y encuentra su motivación para perseguir la gloria. Es difícil hablar de su arco de desarrollo sin cometer spoilers así que simplemente lo dejaré para que lo vean ustedes mismos.
Hoshino, conocido como Peco, es el mejor amigo de Smile y es igualmente talentoso. Pero a diferencia de su amigo, Peco va por la vida riendo y cometiendo travesuras, y a diferencia de él, también, ama el ping pong y quiere ser el mejor. Pero es muy inmaduro. Para Peco, los que trabajan duro lo hacen porque no tienen talento, y como él es talentoso, no necesita entrenar o sacrificarse por el deporte. Pero a pesar de lo que habla, Peco se quiebra y frustra ante el más mínimo obstáculo, y aparece como el más infantil de los personajes, con toda su molesta angustia adolescente. Lo admito, al principio Peco es un mocoso arrogante que me provoca desagrado, pero por el final de la serie se presenta como uno de los personajes que más ha crecido.
La relación entre Smile y Peco, es lo que mueve hacia adelante la serie. Aunque al principio parezca algo trivial, sobre los últimos episodios vemos lo fuerte que es su vínculo y lo hermoso que es el contraste entre el robot frío y triste, y el mocoso alegre y apasionado. Pocos animes logran retratar de forma tan exquisita la amistad y éste es uno de ellos.
¿Qué más puedo decir sobre Ping Pong? Es una serie muy creativa con una presentación muy personal y artística, dirigida y escrita de forma espectacular, con una historia muy emocional que realmente me gusta. Es sutil, es madura, es dramática, y presenta uno de los mejores casts de personajes de la historia. Es algo nuevo que revitaliza un género que se durmió sobre clichés y arquetipos pedorros. No es algo que todo el mundo vaya a disfrutar porque no posee los elementos que hacen a una serie popular o fácilmente digerible, pero sí creo que todos deberían verla porque quizás puedan ver todo lo maravilloso que yo, y otras personas, pudimos disfrutar.
Reseña: Kaiji
De : UnknownINTRODUCCIÓN
Digan lo que quieran respecto a MadHouse, pero al menos han tenido una filosofía en su departamento de producción que va más allá de simplemente complacer a los otakus japoneses. Son un estudio lleno de gente dispuesta a innovar, sin temor al fracaso comercial y con el sincero deseo de elevar piezas de literatura a través de la animación. O por lo menos esto era así hasta que Maruyama dejó el estudio para fundar Mappa, dejando a la gente con visión artística a la deriva y en manos de un puñado de empresarios sin alma que sólo quieren hacer dinero, pero me estoy desviando.
Fue justamente esta línea de pensamiento la que llevó al estudio a adaptar Kaiji, un exitoso manga seinen lleno de suspenso, drama, narices puntiagudas, y juegos psicológicos, pero sin elementos que pudiesen volverlo remotamente comercial como peleas ganadas por el poder del amor y mierda. Esta misma carencia de posibilidad de marketing hizo que ambas temporadas del anime fuesen un fracaso en ventas. No era la primera vez que un thriller psicológico adaptado de un manga seinen fracasaba miserablemente, pero considero que enojarse con MadHouse porque no continuaron la serie es ser un poco malagradecido.
Como sea, Ultimate Survivor Kaiji es, como dije antes, una adaptación del manga seinen homónimo escrito por Nobuyuki Fukumoto, que fue dirigida por Yuzo Sato. Kaiji es un muchacho que se dedica a asaltar automóviles y holgazanear todo el día. La trama del anime pasa por el hecho de que nuestro protagonista está tapado de deudas, y debe participar en varios juegos de apuesta para conseguir el dinero suficiente o morir. Sí, la premisa tiene más detalles y es un poco más enredada de lo que la hago parecer, pero para el objetivo de esta reseña eso no importa. Deudas, juegos de apuestas para resolverlas, y peligro de morir, esos son todos los vehículos argumentales que utiliza la serie.
PRODUCCIÓN
El anime no es nada sorprendente en cuanto al apartado técnico se refiere, de hecho el movimiento es bastante mediocre, y el dibujo pierde muchísimo detalle cuando la cámara se aleja. Hay, además, cierta propensión a reutilizar cuadros, usar un CGI deficiente, líneas de velocidad e imágenes estáticas. A pesar de ello, Kaiji tiene una potencia visual que pocas veces se ve en el medio. Primero que nada los diseños de personajes son muy originales, y separan a la serie de cualquier otra cosa, además de que están muy bien hechos, con detalles y sombras preciosas. A eso se le suma una paleta de colores hermosamente variada, que sirve para darle personalidad a los personajes y a las escenas, así como para separar los arcos de la historia bajo un criterio estético. Y finalmente un uso de efectos alocado para darle más fuerza a las situaciones de suspenso y hacer al apartado visual más llamativo y atrapante, usando muy divertidas metáforas visuales. La serie claramente tiene la pretensión de poseer una estética personal que le permita identificarse y separarse del resto de los animes, lo cual es muy loable en una época donde todo parece ser adolescentes andróginos con pelucas robadas de un circo. Pero además Kaiji quiere elevar la historia original a través de una adaptación animada, por lo que toda esa potencia visual de colores, efectos, luces y trucos de cámara realmente separan una pieza de otra, y aportan algo además de ser simplemente el medio artístico. Una muy orgánica combinación de guión y presentación, aunque empalidece en comparación de cosas como Haibane Renmei o The Tatami Galaxy.
La banda sonora es una bolsa mixta, con algunas piezas muy buenas y otras apenas memorables, pero en general puedo decir que Hideki Taniuchi, hizo un buen trabajo. Los actores de voz también hicieron un buen trabajo y es maravilloso la cantidad de emoción y energía que esta gente puso en los diálogos, y en los distintos discursos que hay repartidos a lo largo del anime.
HISTORIA Y PERSONAJES
La serie está dividida en cinco arcos repartidos entre dos temporadas, y son arcos separados de forma muy tajante, cada uno explorando nuevas formas de contar la historia, llevar adelante la trama y trabajar a los personajes. Si bien la estructura le da variedad al conjunto de la historia, en estos casos siempre ocurre que un arco es sumamente divertido y otro...no tanto. Les voy a ahorrar las decepciones, el primer arco es por mucho el mejor de la serie. El juego en el que participa el protagonista es de reglas simples, pero al mismo tiempo da lugar a muchísimas variantes intrincadas que crean situaciones llenas de tensión, drama y suspenso. Pero la clave yace en que estos elementos jamás se sienten forzados, ni melosos, ni aplicados fuera de proporción. Las soluciones que encuentra Kaiji para salir de los problemas son muy inteligentes, y no caen en conveniencias o deus ex machina, haciendo que todo se sienta más natural. En definitiva, es un arco lleno de emoción que lo lleva a uno por un torbellino cargado con adrenalina, tensión y explosiones emocionales muy conmovedoras, que resulta sumamente divertido.
Después de eso, el anime se viene a la deriva y los otros cuatro arcos luchan por alcanzar el nivel que tenía el anime en un principio. Los juegos pierden esa sencillez que daba lugar a infinitas variables, las soluciones se vuelven más exageradas y menos creíbles, y los elementos psicológicos pierden lugar en favor de resoluciones diseñadas a través de trampas físicas, y bastante ridículas déjenme aclarar. Lo que no quiere decir que la serie deje de ser divertida con su enorme carga emocional y potencia audiovisual, pero no puedo evitar sentirme decepcionado cuando el inicio es fantástico y lo demás es solamente bueno. El cuarto arco es el que más se acerca al nivel del primero. El tercero y el quinto sufren mucho por tener juegos excesivamente complejos, con soluciones demasiado exageradas para su propio bien. Y el segundo arco es muy mediocre. El juego es patético, el drama y la tensión forzados, y la solución está sacado del culo, o más probable, de la enorme nariz de Kaiji.
Se imaginarán que esta diferencia de calidad entre arcos es una patada al ritmo general de la serie. Pero como dije, no por eso deja de ser un anime divertido, y para bien o para mal tiene variedad en su desarrollo.
Tampoco hay mucha profundidad temática. Si bien la serie nos habla constantemente sobre el estilo de vida occidental, la naturaleza del ser humano y las relaciones entre las personas, en una serie de discursos de corte sospechosamente comunista, no puedo evitar sentir que se queda corta en todos los temas y los trata superficialmente. Pero no es algo por lo que valga perder la nariz, pues el foco de la historia son las distintas apuestas y lo que se juegan los personajes en cada una de ellas.
Hace unos momentos dije que era una mala actitud el quejarse con MadHouse por no haber continuado con la historia, y desgraciadamente Kaiji es una adaptación incompleta, producto del fracaso comercial que fue. El final no es horrible, y da cierta satisfacción pues el protagonista logró algo al menos, pero siempre es un golpe cuando una serie no cierra completamente con la trama principal.
Respecto a los personajes pues no son para tirar fuegos artificiales. Estamos hablando de un cast muy querible y carismático, pero a la vez sumamente unidimensional. Nuestro protagonista, Itou Kaiji, es muy simpático y resulta sencillo sentir empatía por él. Uno realmente se preocupa por todo lo que le pasa y desea verlo triunfar, pues es el representante de la justicia y el bien, en un mundo dominado por organizaciones criminales, llenas de gente sin escrúpulos y grandes narices. Además no es una Gary Stu, y de hecho las cosas no siempre salen como Kaiji las planea. Algunos reveces en su fortuna son dolorosos para el espectador si realmente adquirió aprecio por el personaje, lo que no es muy difícil. Particularmente al final de la primera temporada me encontré a mismo gritando abrazado a la pantalla. Aún así, Kaiji no chorrea complejidad ni es un personaje con una personalidad muy interesante más allá de ser un hombre bueno, piadoso, incrédulo y muy inteligente. En relación a los villanos, pues parece que se guardaron sus respectivas motivaciones en el culo, pues todos son ridículamente malvados sin una explicación apropiada. El viejo jefe de la mafia, particularmente, es difícil tomárselo en serio pues está en ese nivel de locura que suelen adoptar los personajes en cosas como Mirai Nikki para shockear a los adolescentes. Los aliados de Kaiji están en la misma línea que los villanos. El anime intenta con todas sus fuerzas que simpaticemos con ellos y sus problemas, pero van y vienen como los compañeros sexuales de tu mamá, por lo que nunca terminamos de conectar con ninguno en particular. Y el narrador puede ponerse muy molesto con su comedia basada en remarcar lo obvio una y otra vez. Eso no funciona en JoJo’s, no funciona en Kill la Kill, y no funciona acá tampoco. En el conjunto, los personajes son carismáticos y añaden mucho al factor entretenimiento, pero metan a un personaje de cualquiera de las obras de Shakespeare y va a brillar por su personalidad como un diamante enterrado en mierda.
El diálogo crea este raro escenario, por ser tan exagerado, de supuesto realismo en el que los personajes deben usar la lógica e inteligencia para resolver situaciones de forma racional, pero hablan de una forma horriblemente antinatural. Es un guión sumamente meloso que contrasta muy fuertemente con la idea general de la serie. Sin embargo, hace juego con la potencia visual del dibujo, los colores y los efectos, pues si la serie se ve colorida y un tanto ridícula entonces tiene mucho sentido que los personajes hablen de forma acorde a ello.
CONCLUSIÓN
Al final del día Ultimate Survivor Kaiji es un anime divertido, con un buen apartado audiovisual, drama bien construido, tensión bien manejada, y personajes carismáticos. Con una estructura narrativa capaz de sostener a la serie al mismo tiempo que la lleva delante de forma entretenida sin dejar atrás los elementos más importantes, y que es capaz de huir de muchos de los clichés propios del medio. No hay fanservice, ni arquetipos femeninos, ni adolescentes derrotando a Dios con el poder de la amistad. Tal vez no sea nada más que diversión ridícula, y suspenso sin mucha profundidad pero no por eso deja de ser uno de los thrillers psicológicos más atrapantes que ha dado la animación japonesa.
Reseña: One Punch Man
De : Unknown
Miren quién decidió aparecer, el señor “soy el mejor anime de la historia y todo el mundo me ama”. Muy astuto MadHouse, haciendo adaptaciones de mangas lucrativos en lugar de sacar las malditas versiones animadas de Pluto y Gunmm, ¿o es que Maruyama se llevó los derechos a MAPPA? Supongo que es más interesante adaptar basura de novela ligera. Vamos al punto antes de que mi catarsis me provoque un infarto, ¿es One Punch Man bueno? Sí ¿Está sobrevalorado? De una forma asquerosa y ridícula.
HISTORIA Y PERSONAJES
Saitama es un hombre común que decidió entrenar por 3 años para convertirse en un superhéroe, pero ahora es tan poderoso que acaba con todos sus enemigos de un solo puñetazo. Y esa es toda la historia. No, en serio, esa es toda la historia. No hay nada más, y supongo que ese es mi primer problema con One Punch Man, no intenta nada. Simplemente agarra esa premisa y la maneja con una estructura de “monstruo de la semana” haciendo que Saitama mate de un único golpe al enemigo de turno. Por supuesto que todas las peleas tratan de construir algún tipo de expectativa para que parezca interesante o hacernos creer que hay algo en riesgo, pero considerando que todas las batallas terminan con Saitama ganándole al enemigo usando el mínimo esfuerzo uno se empieza a preguntar a dónde va la serie con todo esto. Y ¡sorpresa! No lleva a ningún lado. Los 12 episodios de esta serie consisten simplemente en el mismo chiste repitiéndose una y otra vez al tiempo que se introducen más personajes y el gigantesco sello de “estilo sobre sustancia” está aplicado por todo el anime.
No me malinterpreten, One Punch Man es muy divertido y entretenido por su espectáculo de colores brillantes y banda sonora adrenalínica, pero para una persona como yo enormemente pretenciosa con la cabeza completamente metida dentro de su propio culo y que disfruta pensando todos los posibles mensajes de un anime de ciencia ficción, la serie se siente chata y blanda. Y honestamente no es que One Punch Man sea tremendamente original, de hecho hemos visto muchas series de rule of cool llenas de acción y comedia y con casts de personajes muchísimo más carismáticos (y también mucho mejor hechas), pero que simplemente no tuvieron la exposición ni la fanbase de las que disfruta el pelado con capa. Y tampoco es que nunca se haya hecho una parodia de superhéroes en el anime o para el caso series sobre protagonista ultra poderosos que acaban con todo lo que se cruza en su camino. Por eso me cuesta entender qué es lo que la gente ve para andar dándole dieces a una serie que claramente no se esfuerza por tenerlos.
Otra falla trascendente es la falta de objetivo. Y de nuevo alguien me dirá “El objetivo es muy claro, ser el mejor de todos los superhéroes.” A lo que yo responderé “Saitama ya ES el mejor de todos los superhéroes, puede matar a cualquiera de ellos de un solo golpe, ese es el chiste. Lo único que le falta es un puto papel del gobierno que diga ‘Usted es el mejor de todos los superhéroes’ y no sé ustedes pero para mí conseguir un papel del gobierno es un objetivo de lo más aburrido.” Y no es que a Saitama se le vaya a presentar un enemigo invencible. Incluso si se presenta un enemigo invencible y falla la primera vez que lo enfrenta simplemente va a entrenar más, o aliarse con otro héroe o averiguar su debilidad a través de aburrida exposición. Y si alguien lo llegara a matar sería puro factor de shock con el objetivo de impresionar a la audiencia y darle una excusa a esta para quemar MadHouse hasta los cimientos. Nuevamente alguien me dirá que esa es la estructura que siguen todos los shonen de pelea. Yo no lo podría haber dicho mejor, pero supongo que esa es la razón por la que en general no disfruto de los shonen de pelea, y One Punch Man es uno más de ellos, uno que se ve sorprendentemente bien y que viene con una buena dosis de comedia pero un shonen de pelea al final del día.
Supongo que tendría que hacer una nota en la comedia en este momento, así que eso haré: está bien.
Otra cosa que me molestó mucho es la exposición. Más te vale tener a alguien sentado al lado con una corneta si vas a mirar esta serie, de otra forma te podés llegar a quedar dormido debido al aburrimiento de escuchar largas explicaciones y textos de información sobre un montón de cosas irrelevantes. La mejor forma de meter exposición es mostrando los detallas con sutileza y naturalidad, no poniendo a un personaje a hablar con una pared durante veinte minutos. Así se desacelera el ritmo y el público pierde el interés.
El mundo es una de las cosas que realmente me impresionaron y me mantuvieron muy interesado en la serie. Los kaijins, las ciudades, los héroes, todo me da ganas de ser explorado. Imaginen las posibilidades que presenta este mundo que combina fantasía con ciencia ficción, me imagino algo así como el Universo de Marvel, lleno de facciones enfrentadas entre sí e historias muy buenas para contar. Me gustaría que la serie se hubiese concentrado más en profundizar y armar este mundo y explorar a sus personajes en lugar de simplemente introducir villanos de la semana sin ningún tipo de incidencia en la historia y héroes que quedaban opacados por la sombra de gigantesco pene de Saitama. Hablando de eso…
Blandos son los personajes de One Punch Man, aunque esto parece ser otra de las constantes de los shonen de peleas del anime moderno. Pero regocíjense, porque no son personajes blandos de base, de hecho son personajes de base muy interesante. Como dije el mundo de One Punch Man es muy interesante para explorar, conocer y construir historias en él, y a su vez los personajes que llenan este mundo son igualmente carismáticos e interesantes de conocer. Por desgracia, el anime tiene la mala costumbre de introducirlos y deshacerse de ellos de forma inmediata en forma literal si se trata de los villanos de la semana o dejándolos a un lado de la historia si se trata de potenciales aliados y amigos de Saitama, quién por cierto también cae en esta descripción: muy interesante de base pero no se hace nada ni con su personalidad ni con su desarrollo.
Por supuesto que todas estas críticas quedan inválidas si asumimos que estos doce episodios existen con el único propósito de introducirnos a los personajes y al mundo de la serie y que la segunda temporada se va a ocupar de expandir sobre ese mundo creando un conflicto interesante y desarrollando y explorando a los personajes. Eso, o voy a enterrarlo en la sección de mierda repetitiva que no me interesa.
Por supuesto que todas estas críticas quedan inválidas si asumimos que estos doce episodios existen con el único propósito de introducirnos a los personajes y al mundo de la serie y que la segunda temporada se va a ocupar de expandir sobre ese mundo creando un conflicto interesante y desarrollando y explorando a los personajes. Eso, o voy a enterrarlo en la sección de mierda repetitiva que no me interesa.
PRODUCCIÓN
Nos salteamos toda la parte técnica, pero fue parcialmente a propósito porque acá es donde One Punch Man mejor se defiende. Una producción de MadHouse así que ya sabemos que se va a ver tan bien que de los ojos de todos van a salir unicornios que expulsen arco iris por el ano. El director es Natsume Shingo, un hombre enormemente talentoso acreditado en una pila de cosas de una calidad increíble. La animación es enormemente fluida salvo por los momentos de comedia en los que la serie decide adoptar el estilo del web comic original, llena de cuadros para evitar el uso de líneas de velocidad e imágenes estáticas. Una paleta de colores muy variada y brillante, para crear una orgía visual frente a nosotros. Efectos de primer nivel, una calidad técnica perfecta y una competencia en la dirección envidiable, todo para hacer que las batallas sean un espectáculo visual genuinamente orgásmico.
La música es otra nota a destacar. Es una banda sonora de heavy metal gentil pero fuerte y nuevamente aplausos al director. ¿Vieron como siempre me quejo de que los directores no entienden nada sobre yuxtaposición de sonido e imagen? Pues aquí hay un caso contrario. Shingo sabe muy bien qué pieza usar en cada situación, es muy efectivo con las transiciones y verdaderamente entiende que está trabajando en un medio audiovisual en el que la armonía de ambos sentidos es fundamental para crear una buena experiencia. Honestamente estoy más emocionado por la carrera de un joven director que promete que por la serie en sí.
La música es otra nota a destacar. Es una banda sonora de heavy metal gentil pero fuerte y nuevamente aplausos al director. ¿Vieron como siempre me quejo de que los directores no entienden nada sobre yuxtaposición de sonido e imagen? Pues aquí hay un caso contrario. Shingo sabe muy bien qué pieza usar en cada situación, es muy efectivo con las transiciones y verdaderamente entiende que está trabajando en un medio audiovisual en el que la armonía de ambos sentidos es fundamental para crear una buena experiencia. Honestamente estoy más emocionado por la carrera de un joven director que promete que por la serie en sí.
CONCLUSIÓN
Sea lo que sea lo que saques de esta reseña no quiero que te vayas con la impresión de que One Punch Man no vale tu tiempo, porque sin lugar a dudas lo hace. Tiene peleas animadas de forma espectacular, visualmente es una fiesta, la banda sonora es increíble y despliega un potencial tremendo para construir una historia muy interesante. El problema es que no vi rastros de esa historia muy interesante en estos 12 episodios. Simplemente vi un montón de comedia simple y acción sin sentido. Hermosa y espectacular acción sin sentido, pero acción sin sentido al final del día. Sí, es uno de los mejores animes del 2015 pero eso no es decir mucho considerando lo horrible que fue este año para el medio. Es una serie buena, pero como tantas cosas que son buenas el hype, la sobrevaloración, los fanboys, lo hacen parecer más de lo que en realidad es. Miralo para saber qué es lo que todos discuten en el momento pero no esperes sacar mucha satisfacción.




















































