Escrita por: Josdavi



Hace un tiempo estuve chequeando la cartelera anime del 2017 que había dejado de lado por el poco tiempo disponible y en aquella búsqueda me llevé algunas sorpresas. Ese año estuvo cargado de buena variedad de series y tuvo propuestas notorias en cada season. Durante la segunda mitad de ese año resaltaron series como Made in Abyss, Sangatsu no Lion, Houseki no Kuni, entre otras. ¿Y qué sucedió con las series que no resaltaron demasiado?, también hubo un par que fueron bien recibidas por sus espectadores pero que no tuvieron gran popularidad, de entre ellas destaco en esta ocasión a Shoukoku no Altair. Esta es una serie con demografía shonen de fantasía histórica ambientada en una época medieval-tardía, donde parte de la acción ocurre en un Estado inspirado en el Imperio otomano de la actual Turquía. Esta es una serie que a pesar de tener un buen apartado técnico, una historia interesante sobre guerra y con una decente y elaborada trama no logró tener el éxito esperado. ¿Cuál fue la razón? No soy dueño de la verdad, pero tengo algunas conjeturas que iré mencionando en el presente artículo.

Datos técnicos
 Género:                  Fantasía, Histórico, Aventura, Drama
 Estudio:                  MAPPA
 Fuente:                   Manga 
   Autor Original        Katou, Kotono
   Dirección               Furuhashi, Kazuhiro 
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Sinopsis
Han pasado 12 años desde la última guerra entre el Imperio de Balt-Rhein y Turkiye que produjo estragos en el continente de Rumeliana. Tughril Mahmut es un joven huérfano de la guerra que debido a su gran destreza y habilidad obtiene el cargo de “pasha” (rango de general) sirviendo al Diván de la Estratocracia de Turkiye. La frágil paz que se mantenía en el continente se ve interrumpida por el inicio de movimientos hostiles de parte del Imperio y su afán de expansión. Mahmut intenta evitar a toda costa que una nueva guerra surja para seguir manteniendo la estabilidad y el bienestar de Turkiye, pero al ser parte del Diván tendrá que verse enfrentado no solo contra el Imperio sino también con otros pashas que están a favor de una nueva guerra. En el transcurso aprenderá que para vivir en paz en Turkiye será necesario defenderse y contraatacar.


Mahmut e Iskandar, una dupla que exhibe coordinación y destreza

Shoukoku no Altair parte por una premisa de fantasía histórica que puede parecer cliché, sin embargo, guarda sus diferencias con otras obras desde un principio. Mahmut Pasha no es el típico protagonista con pasado trágico que consigue todo lo que quiere por su estatus social, desde un inicio parte siendo un personaje que obtiene méritos a través de sus propios logros, así como también deméritos cuando fracasa. Este sistema de cargos políticos es parte del gobierno meritocrático de Turkeye, donde no se valora el origen noble de una persona sino su habilidad y capacidad de mando militar para servir como pasha. Nuestro protagonista se verá enfrentado en un conflicto interno ya que en principio se autodenomina como pacifista pero a la larga se ve forzado a luchar. Esta contradicción se aprecia en su intento de evitar la guerra contra el Imperio de Balt-Rhein al buscar aliados en el continente donde tendrá que negociar, persuadir y convencer para que se unan a las fuerzas del ejército de Turkiye.

A lo largo de la serie Mahmut Pasha irá recorriendo distintos países, culturas y estados con un sistema político y comercial distintos a los de su tierra natal. Gran parte de la historia consiste en esta exploración de mundo rica y diversa en Rumeriana. Siendo sinceros, esta historia bebe mucho de la historia y geografía real de Europa y Oriente Medio. Encontramos naciones como Venedik (sí, rememora a Venecia) que vive del comercio y que inicialmente mantiene una postura neutral en la guerra acosta de sus propios intereses, y contrario a este tipo de gobierno encontramos a Urado, que es una monarquía autárquica pues obtiene sus propios recursos sin intervención externa, cuyo rey es estricto con el ingreso de inmigrantes por protección ante una posible invasión. Hay otras naciones y ciudades Estado notables y el atractivo no solo se queda en la exposición de cada uno de ellos sino también en la interacción política y comercial que hay entre estas naciones en su mundo. Cada Estado tiene su propio modo de gobierno y sus ideologías se mantienen firmes cuando se ven enfrentados ante las adversidades de la guerra. Se siente real y coherente en principio, pero luego vemos algunas conveniencias de parte del guión para que muchas de estas naciones opten por escoger una posición bélica en favor de Turkiye gracias a las hazañas de nuestro protagonista.


Es estilo de vida del clan Tughril es nómada por naturaleza

Aunque la historia se centra en todo momento sobre la guerra, no se enfoca tanto en las batallas sino en qué hay detrás de la acción, cómo ocurre y qué tanto puede influir la diplomacia en pos de tomar una ventaja frente al enemigo antes de que el enfrentamiento bélico ocurra. Este es uno de los puntos positivos de Shoukoku no Altair, pues se valora tanto la habilidad estratégica como la capacidad de disuasión de sus personajes, esto se puede tornar denso por la cantidad de diálogos e información geopolítica que hay de por medio pero cumple en mantener un interés palpable en el espectador que va en aumento conforme la trama progresa.


Diversidad de culturas y de personajes puestas en el choque de la guerra

Como es de esperar, la serie, además de tener un vasto mundo también presenta un gran cast de personajes que es tan amplio como variopinto, pero que debido a esto se les da poco tiempo en pantalla. La frase de “quien mucho abarca poco aprieta” define al breve y segmentado tiempo que el autor les da a estos personajes. El reducido tiempo y la consecuente presentación de los siguientes personajes en la historia hace que estos no tengan una evolución sólida, y aquellos que se suman a la party del protagonista durante su viaje no tienen un desarrollo notorio aunque sí aportan su carisma en cada momento, algunas veces como comic relief y otras veces para añadir dinamismo a los diálogos relevantes de la historia.

El punto más criticable en este apartado son sus villanos que tanto en cantidad como en calidad es reducido. Algunos de ellos son malos porque sí y sus motivaciones no son convincentes más allá de actuar en base al puro egoísmo o de seguir un ideal a ciegas de lo que representa ser parte del Imperio. Y en este tema resaltan dos antagonistas, el emperador de Balt-Rhein y su primer ministro Virgilio Louis. Del primero no puedo decir mucho, literalmente debido a su breve participación en la serie, y del segundo, valoro mucho su habilidad y destreza como comandante de guerra, pero de su personaje en sí, su personalidad, sus motivaciones y su trasfondo se reduce a su afán de expandir el Imperio. Quizá esto sea mejor trabajado en el futuro pues la historia como tal no ha terminado y podamos verlo en una probable secuela, en todo caso el manga continúa en emisión.
La obsesión del ministro Louis por la guerra es absoluta, tanto que lo consume como personaje

Hablando de la adaptación en sí, MAPPA hizo un buen trabajo en el apartado técnico, la animación se mantiene constante de principio a fin (aunque no resalte demasiado) y el apartado de diseño de personajes es excelente tanto como la de su mundo, da gusto de ver la cantidad de detalles y la representación de distintos países y vestimentas de cada cultura, está bien cuidado y es de elogiar. La banda sonora es envolvente y las actuaciones de seiyuus también es destacable. Aunque no todo es de resaltar, uno de los problemas que tuvo esta adaptación fue la presentación de la historia, la dirección que tuvo no es fiel al manga y el ritmo inicial puede aturdir un poco y dar una errónea impresión de lo que trata Shoukoku no Altair. Básicamente hay una reorganización de sucesos durante los primeros episodios, como la aparición anticipada de un par de personajes y una actitud apresurada del protagonista que necesitaba tiempo para mostrarse como tal. Voy a mencionar un spoiler mínimo de los primeros capítulos, en el manga Mahmut se presentaba en la historia atacando a un ladrón con su águila Iskandar, luego se menciona su estatus social en Turkiye y la amenaza del imperio a su nación por acusarlos de envenenamiento a uno de sus ministros. En el anime esto cambia, se respeta el evento de envenenamiento en el primer episodio, pero la introducción se simplifica en un par de diálogos del protagonista y una parte del episodio trata sobre su llegada a un festival donde es alabado por amigos y desconocidos y resalta la aparición de una bailarina exótica que muestra mucha admiración y coquetería por el protagonista. 
En principio estos eventos no son del todo incorrectos pues también aparecen más adelante en el manga, pero puede darnos una impresión muy distinta de la obra, presentando al manga como un shonen de acción en toda regla y pudiendo ser malinterpretado en el anime como si al protagonista le fuera todo bien sin tanto esfuerzo y recibiendo a una mina como si le cayera del cielo, como si se tratara del primer episodio de un anime harem. ¿Cuál fue el objetivo de esto? A primera vista parece un intento fallido de parte del director de vender al anime anticipando una escena con tintes de fanservice tergiversando nuestra impresión del protagonista hacia el camino de qué tan fácil recibe alabanzas y méritos en vez de qué tanto nos pueda ofrecer como personaje. Esto luego se estabiliza y la trama toma forma de lo que en verdad consistirá la serie, pues no es una historia únicamente centrada en Mahmut o en Turkiye sino también en la exploración de su mundo.


La variedad de climas y paisajes en Rumeriana se hace apreciar

Shoukoku no Altair es una serie que a mi parecer fue infravalorada, que si bien es cierto no está exenta de problemas en su historia y personajes, ésta sigue siendo interesante y bien elaborada. Considero que esta serie pudo haber captado mucho más público del que tuvo, pero el no muy digerible ritmo presentado al inicio no expresa todo el potencial de la historia, además tuvo la mala suerte de competir durante su emisión con otras series destacables que terminaron opacando este anime. Lo anterior no impide que sea recomendable y que se pueda disfrutar por los temas que presenta, el hecho de enfocarse en la guerra y política en una cultura que ha sido poco vista en series de anime ya lo hace una rareza de por sí... En el buen sentido. Esto puede atraer a un público específico que gusta de la fantasía histórica con bastante atención a los detalles geopolíticos de la guerra como también atraer a un público nuevo que sea curioso a una historia sobre una cultura que poco ha sido explorada en el medio. Francamente luce genial y darle una oportunidad a sus primeros episodios es suficiente para determinar, según tu criterio, si vale la pena verla.



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