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Escrita por: Omen_7




  • Géneros: Acción, Militar, Sobrenatural.
  • Estudio: Studio NUT.
  • Director: Uemura, Yutaka.
  • Fuente original: Novela Ligera.



Dentro de cualquier medio de entretenimiento es realmente una rareza encontrarse con una pieza que te deje meterte en la piel del villano, mostrarte como justifica sus acciones, afecta la vida de miles de inocentes y manipula a subordinados y superiores a voluntad con el fin de concretar sus metas egoístas evadiendo castigos, todo a la vez sin hacer ninguna apología al respecto (respetando de este modo la inteligencia de la audiencia). Y sí, El Lobo de Wall Street es una de mis películas favoritas precisamente por eso, y aunque Youjo Senki intente algo similar, no llega realmente al mismo nivel de competencia que la película de Scorsese. ¿Pero cómo se sostiene por su cuenta? Para resumirlo, es sólido como entretenimiento pochoclero que se toma ciertas licencias artísticas para lo mismo, pero falla en brindar una narrativa substancial que vayas a recordar dos semanas después de no ser por los memes.

Eso si, son buenos memes.

¿De qué va Youjo Senki: Saga de Tanya la malvada? Hoy en Te Lo Resumo Así Nomás: Un asalariado japonés sociópata es empujado a las vías del tren por un empleado al que despidió, y Dios lo hace reencarnar en una versión alternativa de Europa que se encuentra en una especie de mezcla entre Guerra Mundial I&II como una nena con poderes mágicos llamada Tanya para hacerlo vivir una vida de fe o algo así. Como es buena con la magia, ella sabe que los milicos la van a fichar tarde o temprano, así que decide unirse por propia voluntad y se pone en campaña para vivir tranquila en los cuarteles como administrativa o un cargo similar. La gracia es que Dios la jode todo el tiempo para ponerla en situaciones para forzarla a rezar, que es lo último que nuestra sociópata quiere hacer: reconocer la existencia de Dios. Es por esto que lo llama “ser X” durante la serie.

Youjo Senki es una adaptación de novela ligera producida por Studio NUT, y es el trabajo debut de dicho estudio. La calidad de dicha producción deja ver que se contaba con un presupuesto flaco, y se deja ver en la simplificación de los diseños de personaje, la carencia general de animación y la baja calidad de la misma (con excepciones notables). Hay un abuso prominente del CGI que destaca horriblemente al punto que uno preferiría que simplemente usen planos estáticos para representar multitudes. A pesar de todo esto el director se las arregla con dos pesos y hace que las batallas tengan un ritmo fluido que no se corta para dar exposición sobre lo que está pasando en la pantalla, algo que denota las pilas que le pusieron a la adaptación para los recursos que tenían. Por momentos te hace olvidar de que no hay tensión alguna en las batallas. A su vez, el uso de la “cámara” en algunas de las conversaciones añade a la tensión y dinámica de las mismas, a través del uso de perspectivas y diferentes encuadres.

La cara del diablo.

Lo que si vale la pena destacar de la producción de este anime es el apartado de sonido. La actuación de Yuuki Aoi como Tanya nos vende la mentalidad sociópata de nuestra protagonista como nadie, como si fuera hecha para este rol, demuestra que el papel de loli psicópata le queda perfecto. Otro punto a destacar es la calidad y el uso de los efectos de sonido, que fuera de los sonidos de cañon que saturan los parlantes está muy logrado y ayuda a la inmersión sobre todo en las escenas de guerra que son los que más lo necesitan, y es un aspecto que se destaca más comparándolo con Izetta, la Última Bruja con ambientación similar que falló seriamente en este apartado. La banda sonora por otra parte solamente acompaña, pasa sin penas ni gloria.

En lo que respecta a contenido, el anime se basa en su piedra angular que es Tanya para enganchar a la audiencia. Casi la totalidad de la historia es vista/narrada desde su punto de vista, y son su personalidad egoísta, actitud manipuladora, sumados al contraste de su apariencia con el cinismo de un asalariado japonés sociópata lo que la hacen entretenida de ver. Ahora, ¿de dónde viene la comparación con Jordan Belfort en el Lobo de Wall Street? La respuesta es su presentación. En ninguna de las dos piezas se esconde que las acciones de los protagonistas son horribles ni que sufre gente por lo que hacen. Otro punto a favor de las dos, es que confían en la audiencia para darse cuenta de esto, no buscan ser políticamente correctas (lo que le hizo caer críticas por todos lados a la peli de Scorsese) pero tampoco alientan las conductas presentadas directamente: hacen un retrato de las mismas, muestran el exceso, la desesperación y la indulgencia. De este modo nos permiten a nosotros probar también un poco de todo eso desde la comodidad de nuestro sillón.

¡Muerte, sangre, desgracia!

La diferencia es que a El Lobo de Wall Street es posible extraerle algunas ideas como comentario social, ya que está medianamente basada en la vida de una persona verdad. Youjo Senki, en cambio, presenta un par de ideas y conflictos ideológicos interesantes, pero están más que nada de adorno. No hay un mensaje claro, y si lo hay, es totalmente absolutista con su postura teológica desde la premisa misma al punto que es complicado tomarla en serio. La serie sugiere que si hay un Dios, este es incapaz de comprender la naturaleza humana y se divierte torturando psicológicamente a aquellos que no son devotos a él… y hasta ahí llega. El “ser X” hace gente ir a la guerra o volverse científicos locos con el fin de hacer a Tanya rezarle. Esto es entretenido de presenciar cómo se manifiesta reiteradas veces durante la serie, pero no pasa de ello, y probablemente no sea algo en lo que pienses media hora después de terminar la serie.

El entretenimiento de la serie entonces viene de ver a nuestro protagonista atravesar por todas estas etapas mientras persiguen sus metas. Tanya lo que quiere es vivir una vida pacífica en el mundo en el que fue reencarnada, y para eso intenta ser dada de baja honorable y vivir del ejército. Al fallar (a veces por su propia culpa) y verse más y más involucrada en el frente, su única opción es finalizar la guerra. El desarrollo de la historia cumple con esta premisa ya que es satisfactorio ver algunos de los planes que ejecutan cumplirse (o hundir a nuestro asalariado más en la tierra), pero al examinarla más de cerca empiezan a verse fallos.

¡No-Europa está en llamas!

En primer lugar el mundo no está muy bien planteado. La fidelidad histórica es casi nula, y es confuso si se acerca más a la primera o segunda Guerra Mundial, y por ende, cuáles tácticas valen y cuáles no (por ej.: está el armisticio de la primera pero después está lleno de tanques de guerra). La magia por otro lado se integra orgánicamente al aspecto militar (a pesar de los circulitos mágicos) y rara vez desentona. A su vez, la complejidad política que se ve en la serie es mínima, en par con algo como la serie de juegos Total War, y el pico de esto debe ser (sin spoilear mucho) Tanya reescribiendo algunas de las leyes de guerra para hacer determinada acción.

Otro problema es que mientras es entretenido ver como rinden planes algunos de los frutos, gran parte de los conflictos carecen de tensión verdadera, fuera de dos escenarios concretos no hay verdadero peligro en fallar, e inclusive las consecuencias del segundo de estos casos –a pesar de tomar lugar en una batalla muy bien dirigida que consta de 11 minutos de ininterrumpida acción brutal- es prácticamente nula (como esa, ejem, escena de esa peli de Crepúsculo). Tanya refunfuña pero no le cuesta nada rezarle a X para fulminar con mínimo esfuerzo a sus adversarios. Esta es una de las razones por las que el primer episodio fue tan pobremente recibido: la acción por su cuenta, si extraemos al personaje, es aburrida y suele desarrollarse de manera unidireccional. Es por otra parte repetitiva en el sentido de que nuestra loli ejecuta un plan, el ser X se lo arruina o complica más la situación, ella tiene que rezar, gana y continúa la serie con un ciclo similar, aunque lo disfraza bien implementándolo de diferentes maneras y magnitudes.

Uno más de los problemas de la serie es que fuera de Tanya no hay nada memorable, sobre todo en el departamento de personajes. Todo el resto de los personajes son unidimensionales sin mucho que decir de ellos (aunque están bien las escenas en las que muestran la camaradería del batallón de magos), y más allá de su aspecto y rol en la historia no tienen mucho con lo que puedas describirlos.

El final de la serie es sin embargo bastante satisfactorio para una adaptación incompleta, ya que resume el conflicto ideológico entre nuestra loli y X con una bien presentada escena de diálogo y paralelos con el segundo episodio, dando pie al siguiente arco (y antagonista) que podría perfectamente ser enganchado en una secuela, o no si así se lo decide.

Concluyendo, esta no es una mala serie. A pesar de su poca substancia y problemas narrativos, Youjo Senki llena ese nicho de serie de acción con protagonista villano que es tan suculento y raro de encontrar con un nivel aceptable en su presentación (Overlord es caca al lado de esto). ¿La recomiendo? En general, no. Para algo que llene estas cualidades particulares –que admito, son muy buscadas jeje-, sí. Nada del otro mundo, probablemente vería otra temporada.


Nota final: 5,5/10.

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