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Escrita por: guy wholikesanime


Haibane Renmei

INTRODUCCIÓN

El año es 2002. Brasil sale campeón de la peor copa del mundo de la historia y Argentina trata de salir del pozo más profundo de su historia. Es sin embargo una época dorada para el escritor y artista Yoshitoshi Abe, y el productor Yasuyuki Ueda. Habiendo hecho una serie de animes de ciencia ficción que estaban entre ligeramente perturbadores y traumáticamente depresivos con tendencias a la violación cerebral, Abe y Ueda decidieron llevar su atmósfera pesada, trama con preguntas filosóficas, exploración psicológica de los personajes, arte maravilloso y buena escritura, a un setting fantástico repleto de nenas moe, y así nació Haibane Renmei.

VALORES PRODUCTIVOS

Generalmente arranco mis reseñas con un resumen de la premisa para que los que no las vieron entren en contexto, pero nos vamos a ocupar de ello después. Haibane Renmei es una pieza que se ve como el culo. La animación es en general horriblemente tosca. Cuadros estáticas, sin intermedios, y la mayor parte del tiempo poco de talle en el dibujo. Y olvídense del uso de efectos o de buena iluminación. Los fondos son muy bonitos y apropiados. Sirven para generar atmósfera y funcionan a la hora de construir el mundo. Pero carecen de detalle en el dibujo, a veces dando la sensación de que fuesen masas de colores sin acomodar. Luego tenemos los diseños de personajes, que llevan el sello personal de Abe. Sí, el arte es maravilloso, va muy bien con la atmósfera y la historia, y me gusta tanto como al siguiente intelectualoide pretencioso, pero sigue sin tener detalle, con visibles inconsistencias cuadro a cuadro, y parece mirar con envidia a los diseños de KyoAni. La paleta de colores es una combinación de varios tonos de marrón, verde triste, y grises, pero en este caso funciona porque sirve al tono de la serie y a la atmósfera que construye. Dicho todo esto hay algunas escenas bastante buenas en lo que se refiere a dirección y calidad productiva, por lo menos una por episodio, pero son la excepción más que la regla.




La banda sonora es uno de los tantos puntos altos de Haibane Renmei. El señor Kow Otani hizo un buen trabajo, muy buen trabajo incluso. Sus pianos y violines crean melodías deprimentes, aterradoras, relajantes, o alegremente tristes, exactamente todos los sentimientos con los que este anime quiere trabajar, llevándonos en una montaña rusa de emociones, y al momento de dar peso dramático a los episodios, ampliar la atmósfera y absorber al espectador, diría que cumplen su propósito jodidamente bien.

A pesar de lo flojo en cuanto a animación, es interesante notar que Haibane Renmei es una pieza que no podría haber sido hecha en un medio que no fuese de carácter audiovisual, y eso sólo la pone por encima de cualquier adaptación de novela ligera, no importa qué tan mal se vea. El anime utiliza el apartado visual y la música para establecer el tono, construir la atmósfera, meter exposición, e incluso contar parte de la historia, y esto es un ejemplo perfecto de cómo hacer que la presentación se mezcle con el guión de forma orgánica, sin que se sientan desconectados entre sí. Es algo que la mayoría de los animes fallan en entender, incluyendo tediosas exposiciones de conceptos sumamente complicados que muchas veces o no son relevantes, o el público ya lo había entendido antes, o que simplemente están con el objetivo de extender el episodio para que alcance los jodidos veinte minutos requeridos. Haibane Renmei tomó bien a pecho la idea de “Muestra, no cuentes.” y por lo menos yo lo aprecio. Los animes tienden a subestimar a niveles insultantes a su audiencia, y es bueno encontrarse con una pieza que no está dispuesta a entregar todas las respuestas porque confía en que el público puede deducirlas por su cuenta. Además, el diálogo es tan inteligente, poético, y fundamentalmente escaso, que se vuelve algo bellísimo e hipnótico que verdaderamente queremos escuchar y prestar atención.




HISTORIA Y PERSONAJES

Pero una excelente fundición entre guión y presentación, con perfecto manejo de la exposición, es tan sólo uno de los muchos aciertos que tiene Haibane Renmei. Soy partidario de pensar que Haibane Renmei es una de esas series que es mejor ver sabiendo lo menos posible. Es básicamente una maravillosa historia, en una atmósfera relajada pero tensa, con un tono que pasa de alegremente triste y nostálgico, a oscuro y depresivo. Es este cambio de tono radical, que corta en dos partes la estructura narrativa, el que hace de Haibane Renmei una pieza exquisita. Un giro argumental completamente inesperado que cambia completamente la aproximación que tenemos a la trama. A partir de entonces, el sentimiento de serie sobre chicas tiernas haciendo cosa tiernas se rompe, y poco a poco vamos avanzando por una descendiente espiral de dolor, mientras los personajes buscan develar el misterio de su existencia, y alcanzar, si acaso eso es todavía posible, la redención para sus almas condenadas a vagar eternamente en un limbo de desesperanza. 


Volviendo a la narrativa, la serie es primero episódica, presentando el mundo, a sus habitantes y personajes, y después sigue la trama en un viaje oscuro y obsesivamente depresivo que te deja emocionalmente satisfecho. Haibane Renmei es perfectamente consistente de principio a fin y ningún episodio da la impresión de que sobre, sino que todos se utilizan para construir la obra con la misma eficiencia. 




Son los temas, y la profundidad que tienen, los que verdaderamente hacen brillar a Haibane Renmei. Arrepentimiento, perdón y redención, son claramente aquellos que tienen el lugar más importante, y los eventos que llevan al final de la serie ocurren a partir de la relación de los personajes con cada una de esas cosas a un nivel personal. Estamos hablando de una pieza con un drama muy elevado, en el que la trama se mueve hacia adelante por las acciones de los personajes y las consecuencias que tienen las mismas, en lugar de hacerlo simplemente por factores externos o meras conveniencias argumentales.
La trama se mueve hacia adelante por los arcos de desarrollo de los dos personajes principales, y son dos de los mejores arcos de desarrollo que el anime ha dado.


Rakka es un personaje extraño para los parámetros del anime, lo que la vuelve muy interesante para analizar. En un principio, la protagonista es una especie de extensión del espectador. Sabe tanto como nosotros sobre el mundo en el que se encuentra, no conoce a sus habitantes, y no sabe nada sobre ella misma. Es fácil sentir simpatía por ella, y mientras está con nosotros la serie se siente mucho más “alegre” por decirlo de alguna manera, si bien ese sentimiento nostálgico nunca desaparece. Pero a medida que Rakka va descubriendo quién es y su personalidad poco a poco se desenvuelve, nosotros nos vamos sintiendo más y más ajenos a ella, y al perder ese cable a tierra tan importante, el sentimiento de alegría es aplastado por algo mucho más oscuro, parte porque es difícil sentirse identificado con un personaje con tanta dimensión y trasfondo, y parte porque nadie quisiera ser Rakka. 


Reki es el mejor personaje de la serie. Es quien tiene la personalidad más dimensionada y mejor escrita, y quien más influye en los eventos que se suceden. Comparada con Reki, el desarrollo y trasfondo de Rakka son el mejor día de campo de tu vida. Mala decisión tras mala decisión, combinadas con desgracia, pecado, orgullo y clara falta de amor propio, el arco de Reki es sumamente triste y pesado porque está construido a partir de los actos del propio personaje.




Puede parecer que me estoy quejando de que nuestros dos personajes principales tengas tendencias suicidas, pero de hecho me encanta. Si bien es cierto que un anime puede ser divertido, también es cierto que puede ser deprimente buscando que esa sea la emoción a evocar, siempre y cuando sea sumamente atrapante y le dé un poco de comida al cerebro, no hay nada de malo en ello, y Haibane Renmei logra con éxito aquello que pretende.


No se pongan cómodos, porque todavía tengo un par de críticas para el anime. Primero, la serie usa amnesia como vehículo argumental, y hay pocos vehículos argumentales tan cansinamente repetitivos como ese, y por más perfecta que sea la exposición, y útil que resulte al propósito de la serie el usar amnesia, no voy a dejar que eso se escape a mi vigilante guardia. Segundo, los personajes secundarios. No porque sean malos o aburridos, todo lo contrario de hecho. Tienen personalidades sólidas y conflictos interesantes. El problema es que tan sólo se les dedica un episodio a cada uno, y es una verdadera lástima porque me hubiese encantado ver un poco más de amor lésbico antes de meternos de lleno en la historia de Rakka y Reki. 




CONCLUSIÓN

Pero honestamente me estoy esforzando por buscar puntos negativos, y criticar hasta el más mínimo detalle porque es aburrido hacer una reseña de una obra tan sólida y jodidamente buena en todo apartado. Presentación, guión, caracterización, profundidad temática, ritmo, construcción de mundo, y un final que cierra como el moño más hermoso del mundo. Haibane Renemi es una pieza densa con profundidad. Pero así y todo, nunca se sienta pretenciosa porque es muy clara con sus mensajes siempre y cuando prestes la atención suficiente a lo que la serie muestra a través del apartado visual, y su magnífica pero sutil exposición. Finalmente, cuando estamos absortos en aquella pesada atmósfera relajadamente depresiva lo que nos queda es un maravilloso drama de redención personal, una historia llevada adelante por increíbles arcos de desarrollo, y esencialmente uno de los mejores animes que vas a ver en tu vida.




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